Artículo sobre el Método Curly en el Botiquín Natural

Artículo sobre el Método Curly en el Botiquín Natural

Preguntas y respuestas para un artículo sobe el “Método Curly” en la Revista El Botiquín Natural

1. ¿Para quién y por qué se recomienda el método Curly?

 El método Curly está especialmente dirigido a personas con cabello ondulado, rizado o afro, aunque muchas de sus pautas —conocer el cabello, evitar agresiones innecesarias, mantener una correcta hidratación y cuidar el cuero cabelludo— son aplicables a prácticamente cualquier tipo de cabello.

Pero para nosotras el método Curly va mucho más allá de una rutina cosmética.

Durante demasiado tiempo el cabello rizado, y especialmente el cabello muy rizado y afro, se ha considerado un cabello difícil, desordenado, poco profesional o que había que “domar”. El cabello también ha sido históricamente un elemento de identidad y, en determinados contextos, incluso de discriminación y clasismo.

 Por eso queremos reivindicar y poner en valor el cabello rizado, ayudando a cada persona a conocerlo, disfrutarlo y sentirse orgullosa de su melena natural.

 Nuestro objetivo no es conseguir que todos los rizos sean perfectos ni que todas las personas tengan el mismo patrón. Es justamente lo contrario: extraer lo mejor del cabello natural de cada persona y conseguir que se sienta feliz con él.

Nos parece especialmente importante transmitir este mensaje a niñas y niños: su cabello no es un cabello de segunda categoría, no necesita parecerse a otro para ser bonito y no hay nada que corregir en su naturaleza.

 El método Curly fue popularizado por la estilista Lorraine Massey y ayudó enormemente a divulgar una forma más respetuosa y consciente de cuidar el cabello rizado. Pero también es importante reconocer que las comunidades rizadas y afro llevaban mucho tiempo desarrollando y transmitiendo técnicas específicas para cuidar sus cabellos.

 Nosotras recogemos esa filosofía, pero no creemos en convertir el método Curly en un conjunto rígido de prohibiciones. Preferimos enseñar a conocer, cuidar y disfrutar el propio cabello.

 2. ¿Qué ingredientes utiliza la industria convencional en los productos para este método que no son recomendables? ¿Cuál es el efecto en el cabello de su uso a largo plazo?

 Una de las cosas que más nos preocupa es convertir el método Curly en una interminable lista de ingredientes “buenos” y “malos”.

 La formulación cosmética es mucho más compleja.

 Por ejemplo, determinados tensioactivos muy detergentes pueden resultar excesivos para un cabello rizado seco si se utilizan con mucha frecuencia. Algunas siliconas poco solubles pueden acumularse sobre la fibra si la rutina de limpieza no está adaptada, mientras que determinados alcoholes, polímeros, ceras o agentes de fijación pueden resultar demasiado pesados para algunos cabellos.

El problema aparece cuando buscamos continuamente un resultado cosmético inmediato —más brillo, más control, más fijación— sin preguntarnos qué necesita realmente la fibra capilar o el cuero cabelludo.

 En una de mis primeras conferencias sobre cuidado Curly compartí espacio con marcas que proponían rutinas de diez u once productos. Sólo pensarlo agotaba!!

 Nosotras defendemos justo lo contrario: simplificar.

 Un buen cuidado del cabello rizado no debería obligarnos a llenar el baño de productos. Debería ayudarnos a entender qué necesita nuestro cabello y utilizar únicamente lo necesario.

 También debemos tener cuidado con el greenwashing. Una imagen verde, la palabra “natural” en la etiqueta o destacar un único extracto vegetal no convierte necesariamente una fórmula en cosmética natural o ecológica.

 Por eso creemos que las certificaciones independientes tienen un valor importante: ayudan al consumidor a distinguir entre una estrategia de marketing y unos criterios de formulación realmente establecidos.

 3. ¿Qué ingredientes se utilizan en cosmética econatural? ¿Cuáles son sus efectos en el cabello?

 En cosmética capilar econatural encontramos aceites vegetales, mantecas, extractos botánicos, hidrolatos, gomas naturales, humectantes, proteínas vegetales, tensioactivos suaves y numerosos ingredientes obtenidos a partir de materias primas de origen natural.

 Aceites y mantecas ayudan a aportar lípidos y a mejorar la flexibilidad y el tacto de la fibra; los humectantes contribuyen a mantener agua en el cabello; las proteínas y determinados activos vegetales pueden incorporarse a fórmulas destinadas a cabellos debilitados; y los polímeros y gomas de origen natural permiten trabajar la definición del rizo.

 Pero para nosotras la gran ventaja no consiste simplemente en sustituir un ingrediente sintético por uno vegetal.

 La cosmética natural también tiene que estar bien formulada.

 Un aceite vegetal utilizado sin criterio puede resultar demasiado pesado para un cabello fino, igual que una cantidad excesiva de proteínas puede no ser adecuada para todas las fibras.

 Por eso defendemos una cosmética natural basada en formulación, conocimiento y diagnóstico, y no únicamente en tendencias.

 Además existe otra dimensión fundamental: la medioambiental.

 Cuando hablamos de cosmética ecológica certificada hablamos también de criterios relacionados con el origen de determinadas materias primas, los procesos productivos y el impacto que dejamos después de utilizar el producto.

 Esto es especialmente importante en cosmética capilar porque buena parte de los productos que utilizamos en la ducha terminan directamente en el agua.

 Para nosotras cuidar el cabello y cuidar el entorno deberían formar parte de una misma filosofía.

 4. ¿Hay algún tipo de cabello para el que no esté recomendado este método? ¿Para qué tipo de cabello funciona mejor?

 El problema aparece cuando hablamos del “método Curly” como si existiera una única receta válida para todos los rizos.

 No existe.

 Hay personas que durante años han pensado que simplemente tenían un cabello “loco”, encrespado o difícil y descubren que en realidad tienen un patrón ondulado que nunca habían tratado correctamente.

 Pero dentro del cabello ondulado, rizado y afro encontramos enormes diferencias.

 En nuestro salón analizamos aspectos como porosidad, grosor, densidad, patrón, estado de la fibra y estado del cuero cabelludo. Después cruzamos esta información con algo igual de importante: qué quiere conseguir la persona.

 ¿Quiere mucho volumen o poco?

¿Quiere encogimiento o una melena de aspecto más natural?

¿Cuánto tiempo quiere dedicar a su cabello?

¿Le gusta realizar una rutina completa o necesita algo muy sencillo?

 A partir de ahí construimos las pautas.

 Esta filosofía es también la base de nuestro Sistema CurlyBio®, que simplifica el cuidado alrededor de cuatro grandes necesidades:

 1. Entender el cuero cabelludo y la fibra.

Un cabello bonito empieza por comprender cuál es su estado real.

 2. Limpiar correctamente.

Utilizando un producto adecuado al cuero cabelludo, al cabello y a la frecuencia de lavado.

 3. Nutrir, acondicionar o reparar cuando sea necesario.

No todos los cabellos necesitan lo mismo ni en la misma cantidad.

 4. Definir y proteger respetando el resultado que busca cada persona.

Más volumen, menos volumen, mayor definición, más o menos encogimiento... No existe un único rizo perfecto.

 Y a todo ello añadimos algo fundamental: un buen corte.

 Sanear el cabello periódicamente y minimizar las agresiones producidas por calor o procesos químicos ayuda a mantener la fibra en mejores condiciones.

 El método debe adaptarse a la persona y no la persona al método.

 5. ¿Cuáles son los errores principales al aplicar este método?

 Probablemente el principal error sea intentar conseguir el cabello de otra persona.

 Las redes sociales están llenas de rizos espectaculares, pero desconocemos cómo es ese cabello, cuánto tiempo se ha tardado en conseguir el resultado, qué productos se han utilizado, qué iluminación tiene la imagen o cuánto se ha preparado el contenido.

 Dos personas pueden realizar exactamente la misma rutina y obtener resultados completamente diferentes.

 Otro error habitual es obsesionarse con las reglas: comprobar constantemente si un ingrediente está “permitido”, acumular productos o realizar rutinas larguísimas.

 Para nosotras el objetivo debería ser precisamente el contrario.

 Conocer tu cabello hasta necesitar cada vez menos instrucciones.

 Saber cuándo necesita hidratación, cuándo necesita nutrición, cuándo necesita una limpieza más profunda o cuándo simplemente hay que dejarlo tranquilo.

 También recomendamos acudir, cuando sea posible, a profesionales especializados que puedan ayudar a entender las características del cabello y enseñar técnicas que después puedan reproducirse fácilmente en casa.

 Y quizá el aprendizaje más importante sea dejar de luchar permanentemente contra la propia naturaleza.

 No queremos “domar” el rizo. Queremos potenciarlo, cuidarlo, mimarlo, hacerlo nuestro, quererlo…

 6. ¿Qué les dirías a quienes piensan que los productos naturales no son tan eficaces como los productos capilares especializados y que sólo con productos “más fuertes” queda bien el pelo?

 Que natural y eficaz no son conceptos incompatibles.

 Formular cosmética natural de alto rendimiento puede ser incluso más complejo. Hay que conseguir textura, estabilidad, sensorialidad, conservación y eficacia dentro de unas condiciones de formulación más exigentes.

 Pero , debemos ser conscientes de que lla cosmética capilar convencional dispone de ingredientes y tecnologías capaces de ofrecer determinados resultados que, en algunas ocasiones, la cosmética natural no puede reproducir del mismo modo.

 Si para un evento especial quiero conseguir un determinado look y mi producto natural no me proporciona la fijación o el acabado que busco, puedo tomar esa decisión sin pesar.

 La cosmética natural no debería convertirse en una imposición ni en una fuente de culpa, sino en una elección informada y coherente con nuestras prioridades.

 Nuestra experiencia demuestra que es perfectamente posible conseguir cabellos rizados definidos, flexibles, brillantes y visualmente preciosos trabajando con cosmética natural bien formulada y con una buena técnica.

Eso no significa que la cosmética natural pueda —ni deba— reproducir cualquier resultado extremo. Del mismo modo que no podríamos conseguir con este enfoque el rubio platino y el cabello extremadamente rígido que popularizó Rod Stewart en una época, nuestro objetivo no es transformar la naturaleza del cabello, sino sacar lo mejor de ella respetando su estructura.

Y, sobre todo, sin intentar transformar el cabello en algo que no es.

 7. Además de los productos utilizados y sus ingredientes, ¿es importante la técnica para aplicar bien el método Curly?

 Es fundamental.

 Un producto excelente mal utilizado puede ofrecer un resultado mediocre, mientras que una buena técnica puede transformar completamente el resultado de una rutina sencilla.

 La cantidad de producto, el nivel de humedad del cabello cuando se aplica, cómo se distribuye, la forma de desenredar, la técnica de definición, el secado, la manipulación posterior e incluso la forma de dormir pueden modificar muchísimo el resultado final.

 Por eso decimos que el cuidado del cabello rizado se sostiene sobre varios pilares:

 buen producto + buena técnica + conocimiento del propio cabello + constancia.

 Y añadiríamos uno más: un buen corte realizado por alguien que comprenda cómo se comporta el cabello rizado.

 Nuestro objetivo como profesionales no debería ser conseguir un resultado espectacular únicamente el día que la clienta sale del salón.

 El verdadero éxito es que esa persona llegue a casa y sepa reproducir una rutina sencilla que le permita sentirse bien con su cabello todos los días.

 8. ¿Algún tema importante más que nos hayamos dejado sin preguntar?

 Sí. Nos gustaría reivindicar que cuidar el cabello natural también puede ser una forma de sostenibilidad.

 Durante años la industria de la belleza nos ha enseñado a corregir continuamente aquello que tenemos: alisar el cabello rizado, rizar el cabello liso, cambiar su estructura, aplicar cada vez más productos y perseguir continuamente un nuevo resultado.

 Nosotras proponemos una idea mucho más sencilla: conocer lo que tienes, cuidarlo y sacar lo mejor de ello.

 Esto también puede significar menos productos, rutinas más sencillas y decisiones de consumo más conscientes.

 Y hay una dimensión emocional que para nosotras es incluso más importante.

 Cuando una mujer entra en nuestro salón diciendo que tiene un cabello “alborotado”,  “malo”, “difícil”, “demasiado rizado” o “imposible” y termina descubriendo lo bonito que puede ser su cabello cuando aprende a entenderlo, sucede algo que va mucho más allá de la cosmética.

 Por eso nuestra filosofía no consiste únicamente en cuidar rizos.  Consiste en cambiar la relación que una persona tiene con su propio cabello.

 Que deje de verlo como un problema que tiene que solucionar y empiece a verlo como una parte de sí misma que merece conocer, cuidar y disfrutar.

 Ese es, para nosotras, el verdadero sentido de empoderar el cabello natural.

 Carmen Navarro

Directora y CoFundadora de Maison Karité

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